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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
12 de Marzo Llevo dos días en la cama, enfermo. He empezado a escribir una novela, pero no es un buen día. No tengo nada que contar. El termómetro marca 39º y la máquina negra de escribir se descompone en miles de hormigas que se dan a la fuga llevándose una letra cada una. Veo hormigas que suben por la pared cargando letras en la espalda, pero no puedo leer el mensaje. No se ponen de acuerdo las hormigas, no dejan de moverse, mis ideas están embrolladas. Llevo dos días en la cama y no he escrito nada, las hormigas tampoco.
14 de Marzo Me he levantado de la cama para ir a la farmacia. Al acercarme he visto desde la esquina a un coche negro de la Gestapo detenido en la puerta. He preferido esperar. Han sacado esposado a Andrés, el farmacéutico, y se lo han llevado. Ni siquiera se han molestado en bajar la persiana. Todo sigue igual. Me acerco a la farmacia. Está abierta la puerta, no hay nadie, Andrés habrá salido a desayunar, tarda un poco, volveré mañana... ¡Qué sencillo es no tener que hacerle frente a la realidad! Por mi parte, he dejado de toser y me he vuelto a casa.
15 de Marzo Del farmacéutico dicen que lo han deportado a Polonia porque fabricaba drogas sintéticas en su botica. También cuentan que practicaba abortos clandestinos, incluso que era pederasta y por eso mantenía los anuncios de chucherías en el escaparate. Su culpa alivia nuestra conciencia. Todos tenemos limpia la conciencia. Paco sabe de buena fuente que Andrés, el farmacéutico, vendía penicilina sin receta. Mi portera cuenta que era terrorista y que le habían detenido con la formula de la nitroglicerina en el bolsillo. A mi no se me ocurre nada del pobre hombre. Me duele no tener imaginación para culparle.
18 de Marzo Un panfleto político en mi buzón. Incita a la desobediencia. Lo he denunciado a la portera porque supongo que lo ha echado ella para ponerme a prueba. Se repite al menos una vez al año. No me importa el contenido del papel, lo malo es no tener la libertad de tirar esos panfletos a la basura.
21 de Marzo Si caminas por la Gran Vía muy pegado a la pared, puedes escuchar los gritos de las piedras. La Gestapo decora con enormes banderolas su sede central en el Edificio Capitol. El Corte Ingles anuncia la llegada de la primavera. Una cuestación para los mutilados de guerra ha sacado a las calles a las Juventudes Nacionalsocialistas con sus huchas y sus correajes brillantes, las Damas de la Cruz Roja visten con mantilla y peineta y colaboran en la recogida de fondos con claveles blancos que han donado las floristerías de Madrid. Si paseas por la Gran Vía parece todo un enorme anuncio del Nodo, un reportaje de la capacidad que tiene el pueblo de Madrid para ser feliz. Parece que en cualquier momento vaya a empezar una película y que la realidad se haya acabado. Pero si caminas pegado a la pared, si por casualidad cesa el tráfico un instante y nadie agita las monedas de una hucha, ni le corta el tallo a un clavel en ese momento, entonces puedes escuchar la voz o el quejido de algún preso de la Gestapo. La cárcel está en el sótano y hace calor y alguien se ha dejado algún ventanuco abierto. Los detenidos no echan monedas en las huchas. Ellos echan dientes, incluso algunos que no son de oro. Por lo demás, cuando cambia a verde la luz del semáforo y arrancan los coches que han estado detenidos, la vida continua. Es hermoso, no obstante, pasear con un clavel en la solapa
23 de Marzo Hay una rata en mi casa. Estaba desayunando cuando la he visto en un rincón de la cocina. Parda y con los pelos tensos, como a punto de chillar. He mojado otra galleta en la leche y me he quedado mirándola. Los dos éramos supervivientes. Algo en común que no me ha impedido matarla después de desayunar. Tampoco ha ofrecido mucha resistencia al verse acorralada. La he conseguido atrapar con la escoba y le he dado un puntapié. Uno se cansa de ser siempre la víctima.
24 de Marzo La Gestapo anuncia hoy por televisión que los bares deben retirar la foto de Hitler que antes era obligatorio tener. Cosa del Ministerio de Salud Pública y de los nuevos hábitos que publicitan. No es correcto, piensan, que Hitler presida las reuniones de borrachos y sea el blanco de los brindis que a su salud le hacen los parroquianos con la cerveza. Bueno, yo nunca lo había pensado de ese modo. Ni siquiera me daba cuenta de que estaba ahí esa foto. Uno se acostumbra a todo. Es como si algún día nos dijeran que durante estos años no hemos sido libres. Vaya tontería, uno es libre si le da igual todo. La portera se ha encontrado en la basura un cascabel y se lo ha anudado a un dedo por si algún gato callejero lo escucha y acude a que le ponga el collar. A mi no me importa esa idea ridícula de la portera. Hace tiempo que tengo tan poca fe en las personas que supongo que ni siquiera me importaría ser un gato y que me pusieran ese cascabel. Creo que tengo que reforzar mis valores.
27 de Marzo Paco, el duelo del bar, me ha pedido un favor. Cuando yo estaba sentado leyendo los anuncios por palabras del periódico, me confiesa que ha escrito un poema y que quiere conocer mi opinión. Era un poema malísimo, pero a Paco se le saltaban las lágrimas cuando lo leía. Supuse que lo habría dedicado a su niñez y a lo que parecía la muerte prematura de su padre, pero a lo que se refería era a su perro muerto. -Paco, eso tiene mérito -Le dije, sin que se diera cuenta del doble sentido. Parece que Paco no tenga malicia, pero le echa agua al vino y también al caldo de las habas cocidas con guindilla y hueso de jamón, no limpia las bandejas de la comida y cuando cocina magra con tomate le mezcla la carne que sobra del día anterior. A Paco le tiembla la mano que sostiene la hoja de un poema, pero es esa mano la misma que se equivoca a su favor en las sumas cuando te hace la cuenta. ¡Que cabrón!
30 de Marzo Reponen en el cine del barrio una vieja película de Greta Garbo, esa en la que ella es una espía alemana a la que fusilan los franceses. Esta noche he ido a verla. La sesión era doble. Han proyectado también “Tormento y frontera”, un documental acerca de los soldados que protegen la frontera con China. Desde que dura la guerra de India con China, ese inmenso territorio está sin civilizar. Es gente muy primaria que lucha por la comida. Al menos la superpoblación ha desaparecido y queda menos gente que sufra. Nunca me he atrevido a levantarme en mitad de un documental del Partido. Tampoco a entrar en el cine después de que haya empezado. Los gestos son importantes cuando hay tantos ojos que miden tu fidelidad. Bueno, ya puestos, me concentré en el reportaje. La conclusión era que los soldados mantienen con firmeza la línea que nos protege de la locura y de lo perverso. La película de “Mata Hari” es un clásico, me alegra haber ido al cine. Por lo demás, cuando meto la mano en el bolsillo y lo encuentro vacío, no me importa el enfrentamiento de China con la India, esa guerra no es la medida de mis problemas.
4 de Abril Hace días que no hago nada. Apenas salgo de casa. Como poco y mal. Tengo vacía la nevera. Creo que estoy convirtiéndome en cucaracha. Para remediarlo he lavado algo de ropa. He instalado una cuerda de un extremo al otro del pasillo para tender la ropa. Hasta que se seque sigo sin salir a la calle. Cuando lo intento la ropa limpia que cuelga me advierte que la que visto está sucia. He barrido y al pasar la escoba debajo de la estantería, ha salido una foto de Julia, esa que le hice en la puerta del Cine Murnau. Sonreía como si la película que íbamos a ver fuese a cambiar nuestras vidas. Ella se entusiasmaba con cualquier cosa, no le hubiese importado ayudarme a limpiar la casa. La echo de menos. El desague del fregadero estaba atascado. He desenroscado el sifón de la tubería y el olor me ha echo vomitar. Supongo que es verdad lo que dicen de que la Gestapo tritura a los muertos y los echa a las alcantarillas por el retrete. ¡Que olor!. Después no he tenido ganas de hacer nada. Es mas sencillo admitir que se es una cucaracha.
10 de Abril Paco me cuenta que ha encontrado en su bar una gabardina tirada en el suelo del retrete de caballeros. No tenía documentación, salvo un billete de tren a Lisboa. El tren sale a las diez de la noche desde Chamartin. Clase turista, en la que uno pasa más desapercibido porque los Policías siempre viajan en primera. Llegaría a la estación del Chiado a las nueve de la mañana. A Paco ese billete le ha hecho soñar. Dice que siempre le ha gustado ver el Atlántico, que su plan sería viajar sin equipaje y al llegar ir caminando hasta el puerto, que después regresaría y nunca le contaría a nadie que ha estado allí. No he querido decirle que en Lisboa el único puerto es el del rio Tajo. A las nueve y media ha cerrado el bar. La desembocadura del Tajo en Lisboa es inmensa. Puede que regrese y nunca sepa la verdad. La verdad tampoco nos hace felices
12 de Abril Al doblar la esquina he sentido unas ganas irrefrenables de salir corriendo. Algo instintivo, como cuando ves un agujero en la pared y metes el dedo. Bueno, puede que esas cosas sólo se me ocurran a mi. Lo cierto es que he salido corriendo y detrás alguien me ha seguido. La travesura se ha convertido en pánico porque he temido fuese la Gestapo. Correr más aún, pero por necesidad. He imaginado que me pegaban un tiro por la espalda y me sentido libre al ver un autobús en la parada. Subo al autobús y me siento. El que me seguía también se sienta enfrente y me sonrie. -Casi perdemos el autobús -Y la vida... –le contesto
15 de abril
Esta vida ya no parece mi vida. Ni siquiera parece vida para nadie. Por las mañanas, cuando me anudo las cordoneras de los zapatos, miro hacia abajo y pienso en lo sencillo que sería dejarse caer. Cerrar los ojos y no buscarle sentido a la gravedad ...
17 de abril Ayer abatieron a cincuenta insurgentes en Cáceres, a continuación informan de la necesidad de subir el precio del pan. Extraña asociación de imágenes e ideas que compone el noticiario de la televisión... Lloverá hoy... Puede que se liberalice la subida de las hipotecas... Crimen pasional en Almería, ella no le quería a él, imágenes de la víctima tapada con una sábana ensangrentada... Una concentración del Partido en Albacete pone el punto final al telediario. Apago el televisor. Ahora miro por la ventana: una mujer pasea por la acera con un perro sujeto por una cadena... El perro mea en la farola... Ahora llueve... El agua diluye el rastro de los orines sobre la acera... Dos policías de uniforme caminan deprisa camino de alguna parte... Sigue lloviendo... Cuento los dedos de mis manos. Son diez, como siempre. Nunca sucede nada nuevo. Me meto un dedo por la nariz, desaparece... .
18 de abril Se que mi vida es absurda, pero comprenderlo me ha costado muchos años y me ha otorgado plena libertad. Ahora tengo la libertad de hacer lo que sea sin miedo a empeorar mi vida. Veo una cucaracha en el suelo de la cocina y lo único que me impide seguirla es que yo no quepo entre las grietas de la pared.
22 de abril Mi gabardina la he guardado en el armario. Mi gabardina ha secado la lluvia de todo el año. Contiene tormentas y rocío en el forro. Contiene pasos perdidos y citas malogradas en el hueco del ojal. Mi gabardina conserva, de año para el otro, un pañuelo blanco en el bolsillo porque siempre estoy a punto de rendirme. La he guardado en el armario y he salido para ir a casa de Enrique. Hace sol en Madrid, aunque puede que esté lloviendo en otro lugar, quizá en el interior del armario, puede que llueva dentro de mi gabardina ahora. Nada me protege ya de la lluvia, ni siquiera este sol radiante.
25 de abril Control de la Gestapo en la Gran Vía. Me gusta dar un rodeo cuando quiero enviar una carta. Es como si con ello hiciéramos juntos parte del camino hasta el destinatario. Le había escrito a Eliseo para recordarle que en su novela tenía que añadir más apasionamiento porque la rutina nos vence con mirar por la ventana. Yo hace tiempo dejé de escribir, porque me basta con contarme cada día los dedos de la mano. No es una exageración, estaba escribiendo una novela en la que el personaje se levanta y comienza a contarse los dedos de la mano y tenía seis. El problema era que volvía a contarlos y eran seis. Cuando llevaba escritos unas cien hojas, el personaje comenzaba a pensar que no importaba tener seis o cuatro. Las utilidades de tener seis dedos le ocuparon unas cincuenta páginas. Pensé que al final se daba cuenta que tenía cinco, o bien que después del cuatro venía el seis... Aquella novela mía no hubiese tenido editor, por eso le aconsejaba bien a Eliseo. Cuando la Gestapo me pidió la identificación, me resultó extraño ver mi nombre en manos del agente. Suele ocurrir que la irracionalidad todo lo transforma, e incluso mi foto parecía la de un hombre aún más mayor y más cansado en manos de él. Conté seis dedos en su guante. Ese hubiera sido un buen final para mi novela, quizá deba retomarla. Rompí la carta para Eliseo.
26 de abril Una lata de atún. El mundo es estrecho y circular, comprimido en su interior y rebosante de aceite. Pesadilla de un pez sin océano y que ahora es pescado. El universo de los sueños es la extensión de una barra de pan blando, con tomate y olivas. Estoy contento. Aprieto el bocadillo y el mundo cede satisfecho a la fuerza de mis dedos, como si el pan blando asintiera y se mostrara conforme con la sonrisa de mi hambre. En ocasiones, me duele la ambición desmedida de algunos. Me mancho la camisa de aceite, no me importa si con ello limito el mundo a la medida de mis necesidades. La ambición de los otros es todo lo que queda fuera de la mancha porque esa mancha ahora roza mi piel.
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