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DIARIOS DE LA OCUPACION

 2 de Marzo

 

Hay una mosca en mi vaso de leche. No tiene peso para hundirse, tampoco las alas le sirven para nadar.

Debería tirar la leche por el fregadero, pero es mi último vaso. Basta con sacar la mosca con el rabo de la cuchara. La dejo a un lado, sobre la mesa, y desayuno tranquilamente. La observo. Está moviendo las patas dentro de una gota de leche.

Lo que a ella le tortura es lo que a mí me nutre.

 

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