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DIARIOS DE LA OCUPACION

18 de Febrero    

     

 

 

      Creer en Dios se compone de dos partes: Estar seguro de su existencia y esperar correspondencia de Él.

Si Dios viviera de espaldas a los hombres no le interesaría a nadie. Tampoco si fuese torpe o si más allá de la Creación no guardase ningún poder o sabiduría en la manga.

Un Dios que no le interesara a nadie sería lo más parecido a un ídolo del bóxeo de los años cincuenta. Algo así como alguien que se sabe quien es pero al que no te acercarías a pedirle un autógrafo.

Supongo que sólo mi ternura por los objetos inútiles me mueve a creer en un Dios que después de la Creación ya no puede hacerse cargo de nada.

      Por mi parte yo sí creo en ese Dios bebiendo solo ante una mesa al fondo del bar. Un Dios al que le pagaría la primera ronda por sentarme con él y preguntarle qué es lo que pretende olvidar.

       -El Apocalipsis -Me dijo

           

 

     

 

 

 

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