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DIARIOS DE LA OCUPACION

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2 de Septiembre

 

            Una mosca en la sopa. Me encanta la imagen.

            Veo como intenta levantar el vuelo y como choca con los fideos cuando se agita.

            La cuchara parece su tabla de salvación. Creo que se ha relajado al ver que se aleja del plato.

             Me gusta el cuento de Pinocho, el capítulo de la ballena cuando se traga a Pinocho

 

 

 

 

 

 

1 de Septiembre

 

        Mi portera ha subido para regalarme dos sardinas. Resulta que su nevera está rota y además hoy se va a comer a la casa de su hermana. Tiene el rimel corrido.

        Su hermana vive en Vallecas. Después de los bombardeos del 45 quedó a la altura de los cimientos, pero la gente levantó chabolas. Ahora dicen que es una barriada con problemas de alcantarillado porque los anarquistas y los del estraperlo han cerrado los túneles de desague para utilizarlos de escondite. A mi portera le gusta utilizar el baño de la hermana porque dice que así fastidia a esos indeseables sobre los que deja caer sus miserias. Supongo que estamos todos locos.

        Son dos sardinas. Le doy las gracias. Cuando cierro la puerta, las tiro a la basura. Huelen mal. Un bocadillo de salchichón está bien para hoy.

        A mi portera no la quiere nadie, por eso estaba tan contenta de que hoy su hermana la hubiera invitado a comer. Las sardinas estaban podridas, ya digo, pero ella necesitaba una excusa para contarme lo de su hermana. Me provoca cierta ternura su ingenuidad, pero me fastidia tener ahora que bajar al contenedor la bolsa de basura porque el pescado huele mucho.

 

 

27 de agosto

 

            Flores. El Retiro está lleno de flores porque se aproxima el aniversario del 1 de septiembre 1939.

Fechas, las fechas son muy importantes cuando uno no quiere cambiar nada. Celebramos lo que existe conmemorando lo que nos condujo al error (tacho esta última frase por miedo)

Clavos, los clavos impiden que los sueños que nos inquietan nos hagan cambiar de postura. Pesadillas. Los clavos inmovilizan. Pegamos la espalda a la pared por miedo, por cobardía.

“Somos felices”, anuncian los carteles nazis por las calles. En todo caso, me gustan las flores.

 

 

 

 

18 de Agosto

            Melocotones por las calles. Una furgoneta blanca Mercedes, chatarra de la guerra con Rusia en el 42, anuncia por megafonía el precio de un kilo y la oferta comprando tres al precio de dos.

          Si yo quisiera dos kilos no obtendría ninguna oferta. Me tienta bajar a la calle y plantearle el dilema al vendedor. Discutir con él, explicarle que yo no quiero tres kilos aunque uno resulte gratis.

            La fruta podrida me apena. Una fruta pudriéndose en un plato es como un corazón en la mano.

       Los vendedores ambulantes no entienden de sentimientos. Lo he intentado pero él me ha convencido. Ahora tengo cuatro melocotones sobre cuatro platos, secándose y pudriéndose delante de mi.

           

 

16 de Agosto

 

            Después de comer, he ido a casa de Enrique, pero no estaba en casa. A veces dudo de que exista.

            En la Puerta del Sol, muy cerca de su casa, unos músicos ambulantes tocaban una polka con acordeón. Son rumanos. Me detuve un momento. No estaba mal. Uno tenía los dientes de oro.. Cuando me pidieron una moneda dejaron de sonreír.

Dinero. Su pasión no es la música ni la nostalgia,. por eso no merecen mi ayuda.

 

 

 

15 de Agosto

 

Eliseo me escribe desde Elche porque la semana pasada apareció una mina en la playa del Tamarit. Lejos del agua, impedidos por las alambradas, los nudistas toman el sol entre las dunas. Uno de ellos, completamente desnudo, dio la alarma. Ese hombre estaba fichado como homosexual y por eso nadie cree que estuviese al amanecer durmiendo solo en la playa. En Elche, en el Café Marfil, ahora se cuentan muchos chascarrillos acerca de ese hombre y su circunstancia en el momento en que vio la mina acercarse a la orilla.

La mina era de la  guerra del 73, totalmente oxidada y fabricada en Palma de Mallorca. “Así hacen la sobradada”, me cuenta Eliseo.

Es difícil que en Elche se tomen las cosas en serio.

 

 

13 de Agosto

 

Bombardean Gaza por las noches. No importa, son sólo ejercicios de tiro en verano. Nadie vive allí. Los stukas sobrevuelan el Mediterráneo al atardecer. Si hay luna llena les permiten pasar por encima de las pirámides. Vuelan en formación. Después los destellos iluminan Jerusalén a lo lejos, pero a nadie le importa porque Jerusalén también está destruida y nadie vive en los cimientos.

Me gustan esos documentales de televisión. Será porque en mi casa habito yo y por eso nadie la bombardea.

 

7 de Agosto

 

          La peste de esta ciudad son los mendigos. La Gestapo los tolera porque ellos controlan las calles. Las porteras vigilan los edificios.

Arturo, un empleado de banca al que se le mató la familia en un accidente de tren en Segovia, cuando se quedó ciego por la diabetes tuvo que demostrarles que mantenía alerta el oído. Lo peor es que le hicieron seguimiento y cuando se resfrió y se le taponaron los oídos, desapareció de la esquina donde estaba el cajero de Caja Madrid. De Felipe, el nuevo mendigo, no conozco su historia.

Una moneda no sirve de salvoconducto, pero ayuda.

 

 

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5 de Agosto

 

            Al sacar del armario este pantalón, me he encontrado en el bolsillo la nota de pago de dos helados. Copa grande. Uno de vainilla, otro de turrón con nueces caramelizadas. Sucedió el año pasado, era por la tarde y paseábamos por la Castellana. Julia vestía una falda roja y una blusa blanca. Habíamos hablado de ir a Grecia aquel verano. En fin, son cosas que no pasan. Peores sorpresas deja la polilla en el armario.

 

 

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1 de Agosto

 

            En la televisión informan que una columna de blindados ha sido atacada en la frontera con China. Una incursión de castigo en territorio mongol ha sido necesaria. Se plantea invadir el pais, pero no es necesario porque el gobierno chino ha pedido perdón. Fotografías de los terroristas ejecutados. Les han cortado la cabeza. La incursión aérea de castigo va de propina. Todo queda en su sitio.

            Da gusto pertenecer a una gran potencia, uno se siente protegido. Lástima que la desdicha no entienda de bombardeos preventivos y acciones disuasorias.

 

 

 

28 de Julio

 

            Otra noche de calor, de intenso calor pegajoso.

           Una lata de galletas. Mis dedos se hunden en el chocolate derretido y las moscas me acosan. Cuando llego con los dientes a la galleta, está blanda. Tengo hambre y sólo quedan las moscas.

            Me chupo los dedos, supongo que eso me iguala a las moscas. Miró al ventilador fijamente, las aspas son mis alas si cierro los ojos.

 

 

27 de julio

 

         En una terraza de La Castellana me he sentado para tomar una cerveza con aceitunas rellenas de anchoa.

        Me gusta pincharlas con el palillo. Resisten, ceden y al final la punta de madera las atraviesa. Es como una película de vampiros. La estaca va directa al corazón, aceituna tras aceituna.

        A veces pienso en el amor, en el capricho de alguien que atraviesa el mío  con un palillo y se lo come.

        Dejo la última aceituna flotando en el caldo del plato, por si acaso. Supongo que la esperanza es lo último que se pierde.

 

22 de julio

 

Mi portera escupe en la acera cuando quiere. Es como un perro que marca su territorio.

El mundo exterior no le importa. No se trata de que le sea indiferente la vida en otros planetas o la vida fuera de la Europa Alemana, lo que no le importa es la vida fuera del portal de su escalera.

Los barrenderos ya le han dicho que cuando barra no eche el polvo a la calle, pero a mi portera le da igual.. Colabora con la Gestapo porque así protege su poder en el edificio, nadie se mete con ella.

Mi portera mira de reojo al portal contiguo de la verdulería. A veces sospecho que está medrando conquistarla.

 

 

 

 

18 de julio

 

     El camión del Ayuntamiento que riega las calles ha pasado por delante de mi casa.

     Parece sencillo limpiar la conciencia, refrescar el sofoco de los remordimientos.

     Un coche de la Gestapo pasa a toda velocidad. Su imagen se ha reflejado un instante en los charcos. El caucho de las ruedas ha dejado dos surcos paralelos de asfalto seco.

     La virtud es un espejismo.

 

 

 

           

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17 de julio

 

         Los cobardes heredaran la tierra. Ahora pertenece a los valientes.

La esperanza es lo último que pierden las víctimas, los sumisos. Los poderosos no tienen esperanza, si la tuvieran estarían admitiendo que algo se les escapa de las manos. Los poderosos tienen sólo responsabilidades.

La Gestapo es hermosa, el crimen y la dominación son hermosos, pero la belleza es horrible.

En los carteles que han pegado los nazis en la Gran Vía todo es hermoso, los uniformes y la firmeza de la mirada de los soldados alemanes. Sus botas brillan y no parece que haya duda en su propósito de felicidad. Ya digo, la belleza es horrible.

Levanto una tapa de alcantarilla y sumerjo una bolsa de té. Admito que mis botas no brillan cuando camino cada mañana por la acera hacia el bar de Paco.

 

 

13 de julio

 

            Noche de tormenta de verano. Noche de perros.

          Abro la ventana por escuchar la lluvia golpeando sobre la marquesina de la tienda de paraguas del edificio de enfrente. Está cerrada la tienda. Tantos paraguas, gabardinas y sombreros que no aprovechan para nada esta noche.

         Llueve. Creo recordar que hay sequía en Castilla La Nueva y en Extremadura. Las alcantarillas recogen el agua que no aprovecha para nada en Madrid.

          A veces se trata se llegar a tiempo, de estar en el lugar adecuado...

 Yo prefiero adaptarme a lo que hay. Chasqueo los dedos. Llueve, me gusta simular que la lluvia la provoca el chasquido de mis dedos.

 

 

 

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